
ADVERTENCIA: El siguiente es un post sentimentaloide. Si Ud es un hombre de lata sin corazón, no siga leyendo.
He estado pensando durante esta semana y media qué escribir. Tener un blog resultó más difícil de lo que creía. Uno pone esfuerzo en escribir algo que sea relativamente gracioso y no pasa nada. Nadie comenta. El éxito, que en el mundo blogger se mide en comentarios, por el suelo. Y los blogs de poesía, que tanto me cargan, llenos de comments. Me muero de envidia. Quizás la opción es transformar este blog en una columna médica: un tema de moda que a la gente gusta y dejan preguntas y todo. Pero no. Me da una soberana lata. A lo mejor podría hablar algunos temas interesantes como el museo de coloproctología de objetos extraídos quirúrgicamente del recto (que vi con mis propios ojos) o de cirugías plásticas, a lo EXTREME MAKEOVER o THE SWAN, pero aún no me cambiaré al lado oscuro de la fuerza.
Y no se me ocurre nada divertido. He estado preparando, en mi mente dos post: Apestocultura, sobre el odio a la cultura tradicional y una especie de Guía femenina para entender a una mujer, Secretos Femeninos o algo así, pero no me ilumino. Y es porque ando algo triste, algo solitaria. Mi hermana se fue a buscar pega de dentista a la Serena y a mí no me dieron plata para acompañarla. Mi amiga la Polo, también me abandonó y me cambió por su pololo. Ni siquiera lee mi blog. Así que me dedico a salir y a pedalear.
Ayer subí al peñón. Me dio pena, se notaba que nadie había pedaleado hacía tiempo. Ni una huella de bici, nada. Me senté un rato en la piedra, con la vista de la foto, a tomar agua y pensar.
Antes salíamos hartos, como 20. Yo era la única mujer, así que era una especie de "mascota del equipo". Pensé en las aventuras sobre ruedas. Siempre pillábamos a parejas "moteleando" en los caminos de tierra. Seguro nos odiaban. Una vez había una pareja de pie, pantalones abajo, ella afirmada en un árbol, él detrás. La pobre mina gritó, se subió rápidamente los pantalones y se tapó la cara, mientras nuestro grupo de unas 10 personas pasaba. Al hombre no le afectó mucho. Bueno, son cosas que pasaban en el cerro... Ahora las parejas pueden estar tranquilas porque ya nadie anda. También recordaba cuando aprendí a utilizar las fijaciones ( una cuestión para que la zapatilla se enganche al pedal, tipo ski). Llegaba a los semáforos en rojo, no alcanzaba a desenganchar y me mandaba el costalazo con bici y todo. Ultra nerd.
Después de meditar largo rato, bajé: sólo cruzaron por mi camino una liebre y un jote (ave). Llegué a mi casa ensimismada. Como que me dan ganas de ver películas que siempre me han cargado tipo La vida es bella o leer un boter de Marcela Serrano (que también me carga).
Mañana voy a Vilches con dos amigos. Ojalá en el paseo me aburra de tanta meditación y vuelva a ser la misma de siempre, no como ahora, que estoy sin ritmo ni cadencia.



