Friday, March 17, 2006


Uno para Talca al medio en la ventana por favor, a qué hora tiene???-A las 18:40- Miré la hora: 17:50. Fuck.- Bueno, démelo no más- No estaba de humor para arriesgarme a no encontar pasaje después de la cola de 60 personas y 20 minutos que había tenido que hacer.
Compro unas golosinas para engañar la tripa y me pongo a vagar por el terminal buscando algún escaño desocupado para sentarme. En eso aparece la Carito, una de mis mejores amigas, compañera de la U, vecina, casi una hermana, acompañada de Javier, su pololo, gurú de la computación y maestro chasquilla -Hooola!!!- le digo- No sabía que viajabas a Curi... -
Ellos habían tenido menos suerte que yo y tenían que esperar 2 horas para el bus. Después de convencerlos que en ese terminal no hay absolutamente NADA comprable y que dejaran de vitrinear, nos fuimos a tomar un Pitcher con papas fritas. En eso llegó Miguel, un amigo santiaguino, pero que estudiaba en Talca, que se nos unió.
Luego de tomar el bus caí en coma profundo y desperté una hora después, media desorientada, muerta de calor y con sed. El "azafato" había cerrado la escotilla. Bruto. Por la ventana en el cielo miré la Cruz del Sur, constelación que me indicaba íbamos bien, así que me tranquilicé. El reloj del bus (adelantado una hora, con la hora vieja) me engañó y me hizo creer que llévabamos una hora más de viaje. Caí en cuenta de la mentira cuando vi la cúpula de cobre en Santa Rosa de Pelequén. Oh, recién mitad del camino. -Y ahora qué hago???- Mi discman lo regalé (a mi querida hermanita que lo necesitaba más que yo) y Nombre de Torero, de Luis Sepúlveda, tenía que esperar porque las luces estaban apagadas. Así que me puse a hacer vida contemplativa y esperar.... Finalmente, todo tiempo transcurre y llegué a mi destino.

En Talca tampoco me esperaban gratas sorpresas. El Toño, mi hno chico, 10 años, 10 cm menos alto que yo, está aprendiendo a manejar. Y en sus intentos dejó el auto que uso normalmente (subaru legacy del 90, viejito, pero regalón) en pana de bencina. Yo lo había dejado con poco, es cierto, cuando le pones combustible al auto de tu plata no quieres tener ese problema de "flujo de fondos", pero él lo estrujó como limón. Resultado: después de ponerle gasolina no prendió igual. Así que ahí está, en espera a que mi padre tenga tiempo para atenderlo y hacer cosas de mecánica que yo no entiendo que suenan algo como "limpiar....carburador....cebar" Ojalá prenda.

He estado mala para escribir. Las razones: 1) No tengo internet en Stgo, así que cada vez que quiero actualizar el blog tengo que ir a un ciber café. 2) Sólo he pensado en cosas de montaña: subir El Plomo, el capitán Scott y la conquista de la Antártica, entrenamientos varios. 3) El resto de mi cerebro está ocupado con psiquiatría: trastornos de personalidad, esquizofrenia, alcoholismo, depresiones, blablabla. 4) Dentro de mis cuestionamientos existenciales se me ocurrió si nos seríamos mejor en papel (o en virtual) que en la vida real. Es como la diferencia entre leer el diario y ver las noticias: en el diario te saltas los comerciales. ¿Seremos más interesantes, más resumidos, todo lo bueno de ti condensado????? Cuando superé este punto recién pude tomar el teclado (que antes se decía "tomar lápiz y papel"), pero no logro escribir algo más entretenido. ¿Se me estará acabando el humor? He caído en lo que muchos hacen: escribir para sí mismos. Yo pienso que si uno va escribir para sí, mejor lo hace en un cuaderno, lejos de miradas ajenas........Así que si salió fome es mi culpa.

Foto: la Negrita, una de mis perritas. En realidad no sé si es la Negra o la Chola. Eran perritas gemelas. Las distinguíamos porque una tenía collar rojo. Cuando una de las dos murió el veterinario le puso el collar a la viva, así que no sabemos bien cuál es.