No puedo dejar de hacer un comentario sobre el tema que hablamos ayer en una reunión social.Con motivo de las Fiestas Navideñas, en muchos lugares se juega al "amigo secreto". Memo, un dentista, nos preguntaba qué le podría regalar a su nombre sorteado, ya que, como él mismo la describió, era una "señora de la tercera edad fornicada". Ante la pregunta, la respuesta más acertada fue: "regálale un adorno horrible".
Muchas veces en la familia hemos sufrido del problema que alguien con mal gusto le regala un adorno a mi mamá. Lo peor de todo es que, cuando mi hermana chica era más chica, gustaba de aquellos regalos y los ponía en el living de la casa. Mi madre, una mujer "de buena crianza", políticamente correcta, empujaba los adornos accidentalmente, porque quebrados había que botarlos. Otra de sus estrategias era mandarnos a nosotras, las hermanas más grandes, a botar el objeto no deseado a un basurero en el centro de Talca, donde nadie se pudiera confundir y recogerlo para así devolverlo a su lugar.
Lo peor era cuando mi hermana chica le regalaba un adorno horrible. El más emblemático para mi gusto fue un corazón de madera con letras negras que decía un poema de Neruda con falta de ortografía y un "te quiero, mamá".
El adorno horible también es muy versátil. Se puede regalar para matrimonios, cumpleaños, navidad o en cualquier ocasión. Sólo hace falta un poco de picardía y buen gusto. Existen tiendas especializadas en las cuales uno puede solicitar la ayuda del vendedor....en fin... Luego de una acalorada discusión sobre cuál era el adorno más horrible, el primer lugar se lo llevó una objeto tipo lámpara, del cual emergen unos pelos de plástico que se iluminan y van cambiando de color.
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